JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca. -Entre telas y encajes, mujeres de Juchitán aprenden a confeccionar el olán, una de las piezas fundamentales que forman parte de la indumentaria tradicional del Istmo de Tehuantepec. El curso, impartido en la Casa de la Cultura de Juchitán, concluyó las actividades de su tercer grupo con un destacado aprendizaje por parte de las participantes.
Melisa Remetería, diseñadora de modas y encargada de impartir la capacitación, resaltó el impacto social de este proyecto. “Quiero resaltar la importancia de transmitir un conocimiento, de transmitir, de apoyar, de compartir con mis chicas de los talleres, porque sí creo realmente y fielmente que apoyar por medio de la educación es la mejor manera en que podemos darle una economía y empoderar, en este caso, a las mujeres que están empezando con sus emprendimientos”, señaló.

Durante las sesiones, las alumnas conocieron diferentes tipos de telas, encajes y técnicas de confección. Se detalló que el olán puede elaborarse con materiales económicos o con telas de mayor costo, adaptándose de manera flexible a las posibilidades de cada persona.
Para Cielo Viridiana Cabrera Cruz, una de las alumnas del taller, aprender a utilizar la máquina de coser representó también una forma de acercarse profundamente a sus raíces.
“Realmente sí es muy importante poder aprender, porque esta ropa es la que es nuestra segunda piel. La verdad es muy motivante poder sentarse en una máquina y confeccionarlo y diseñarlo, sobre todo los colores y las telas”, expresó.
Algunas de las participantes comenzaron el curso sin ningún conocimiento previo de costura. Tras culminar el programa, ahora son capaces de reparar sus propias prendas, confeccionar rabonas y elaborar olanes tanto para uso personal como para su comercialización.
Al respecto, la alumna Maritza López Santiago destacó el valor integral del espacio. “Sirve como terapia, porque en este taller asisten mujeres y te da como… olvidas un poquito el caos allá afuera y pues puedes asistir y, por qué no, confeccionar prendas para poder comercializarlas y tener un apoyo económico para nuestras familias”.
Además de preservar la vestimenta regional y mantener viva la identidad del Istmo, este aprendizaje abre una posibilidad real de autoempleo para las mujeres. La capacitación les permite reducir gastos en el hogar y convertir el oficio de la costura en una nueva fuente de ingresos para el sustento de sus familias.



