JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca. -Las corporaciones de Protección Civil y de seguridad vial en la región del Istmo de Tehuantepec iniciaron los preparativos y la planeación preventiva ante el arranque formal de la temporada de frentes fríos en el territorio nacional.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) confirmó que para el ciclo 2026-2027 se prevé el ingreso de al menos 50 sistemas frontales, los cuales comenzarán a resentirse a partir de los primeros días de septiembre y se extenderán hasta mayo del próximo año.

De acuerdo con el informe estadístico del organismo federal, la mayor actividad de masas de aire polar se concentrará durante los meses de diciembre y enero, periodos en los que se pronostica la llegada de siete frentes fríos por mes.
Esta alta frecuencia incrementará la vigilancia en el sur del país, particularmente en esta franja oaxaqueña, debido a los severos efectos meteorológicos que se desencadenan año con año.
Especialistas explicaron que, al descender los frentes fríos, la masa de aire polar interactúa de forma directa con la accidentada geografía de la zona. Las corrientes de aire se canalizan a través de la zona de Chivela, la planicie más estrecha del país entre el Golfo de México y el Océano Pacífico, provocando un “efecto túnel” que intensifica las corrientes de viento en la planicie costera y el interior del Istmo.
Este fenómeno, conocido en la región como “evento de Norte”, impacta con especial rigor el tramo carretero que conecta a las poblaciones de La Ventosa y La Venta. En este punto crítico, las rachas de viento superan con frecuencia velocidades de 120 kilómetros por hora, una fuerza destructiva que equivale a los efectos de un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson.
Las intensas rachas representan un peligro latente para los operadores de tractocamiones, principalmente para aquellos que transportan cajas vacías, ya que el viento es capaz de volcar las pesadas unidades en cuestión de segundos.
Asimismo, la actividad marítima en el Golfo de Tehuantepec sufre problemas, pues el oleaje elevado, que llega a superar los cuatro metros de altura, obliga a las capitanías de puerto a suspender la navegación mayor en Salina Cruz y restringir la pesca ribereña a las comunidades de la zona de los ikoots y los binnizá, deteniendo temporalmente el motor económico local.
En las zonas urbanas y rurales de los municipios del Istmo, las ráfagas suelen derribar ramas de árboles, anuncios espectaculares y líneas de alta tensión, lo que comúnmente deriva en fallas del suministro eléctrico que afectan a decenas de localidades por periodos prolongados.
Aunque la región destaca por su clima predominantemente cálido, los frentes fríos de la Conagua también arrastrarán descensos térmicos notables y lluvias puntuales, principalmente en las regiones montañosas vecinas de la Sierra Mixe-Zoque.



