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Tradición de las toreadas une fe y trabajo comunitario
El ruedo se construye con tequio; el trabajo comunitario gratuito de los propios habitantes. El ganado es prestado con orgullo por los rancheros locales de la zona.

JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca. -En los pueblos y municipios del Istmo de Tehuantepec, la llegada de la fiesta patronal detona una tradición que no puede faltar y que paraliza positivamente a las comunidades; son las toreadas.
Mientras que en algunos pueblos el festejo ya se realiza en plazas construidas exprofeso, en la gran mayoría el ruedo se levanta desde cero cada año mediante el esfuerzo colectivo y solidario, utilizando únicamente materiales perecederos de la región como el otate y el bambú.

Aunque la corrida de toros llegó a México con los conquistadores españoles hace exactamente cinco siglos, con registros formales que datan de 1526 y consolidándose como una celebración anual ligada a las fiestas religiosas de la Nueva España en 1529, el Istmo de Tehuantepec adoptó esta costumbre y la hizo suya a su propia manera, despojándola del sentido netamente comercial.
El ruedo se construye con tequio; el trabajo comunitario gratuito de los propios habitantes. El ganado es prestado con orgullo por los rancheros locales de la zona; y muchos de los toreros aprenden el oficio de forma empírica desde la infancia, observando las corridas de su propia comunidad.

Un ejemplo emblemático de esta escuela nativa es el reconocido torero local “El Valdi”, originario de Juchitán de Zaragoza, quien encarna el valor y el estilo único del toreo istmeño.
Su propósito primordial no es el espectáculo por sí mismo, sino honrar al santo patrono de la localidad y, de paso, reunir a la comunidad entera. En el festejo convergen de igual manera familias enteras, ganaderos, bandas de música de viento y las emblemáticas capitanas de puya a caballo.
Así, entre el estruendo de los sones regionales, el polvo del ruedo, la adrenalina de las suertes taurinas y la profunda devoción religiosa, el Istmo sostiene generación tras generación una de sus expresiones culturales más vivas, vibrantes y visibles.



