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Clausura de cursos en el “Gregorio Torres Quintero”
Diecisiete pequeños egresados cambian los birretes tradicionales por la elegancia de los sones y el resplandor del huipil en un emotivo acto académico.

JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca. - Detrás de los majestuosos terciopelos negros floreados y los imponentes sombreros del “charro 24” que vistieron la pista de gala, no solo hubo aplausos; hubo un testimonio vivo de la guetza, de la comunidad y del nacimiento de una generación escolar que redefinió las aulas del Istmo.
La clausura de la generación 2023–2026 del Jardín de Niños “Gregorio Torres Quintero” rompió por completo el molde de los protocolos fríos y acartonados de las graduaciones comunes.

El plantel transformó su acto académico en una auténtica fiesta de la identidad istmeña, demostrando que la educación de los binniza' neta (los niños de nuestra gente) se teje desde la cuna con el orgullo de sus raíces.
Mientras las ceremonias tradicionales suelen ser rígidas, este ciclo preescolar cerró con broche de oro con una estampa costumbrista que conmovió a los asistentes. Las niñas, portando con elegancia el huipil y la enagua bordada con hilos de oro y flores multicolores, se arrodillaron en el centro de la pista en un respetuoso saludo tradicional.

A su lado, los niños, de impecable guayabera blanca, pantalón oscuro y pañoleta roja al cuello, ejecutaron con garbo y precisión dancística los sones de nuestra tierra.
En total, 17 ba'du' xheñee (niñas y niños) concluyeron formalmente su educación preescolar, dejando atrás los juegos en el patio para mirar de frente las aulas de la educación primaria.
La ceremonia quedó marcada por las palabras del padrino de la generación, el Profesor Rubén Ramírez Sánchez, quien exhortó a los graduados a mantener encendida la curiosidad y la perseverancia, recordándoles que la educación y el orgullo por su tierra son las herramientas más poderosas para transformar su entorno.



